Primeras nubes borrascosas otoñales
en Córdoba:
Estrena este día su rimbombante claridad otoñal, debutante con el
tiempo lluvioso; y los nublados pasantes, sustanciales, mojados.
Cargados de gaseosas inclinaciones, de clónicas nubecilllas en sus
colores cenicientos. Pulcras y elaboradas en los mejunjes
chubasqueros, los deshilachados filamentos con que asoman danzantes
sobre los cielos perpetuos; por encima de las cordilleras y los
valles. Preñando el aire como descendencia borrascosa. Como
elucubraciones paisajistas que dan a la atmósfera una pasajera imagen
populosa, densa en el aspecto silencioso.
Opacando el sol tras ellas, en sus nodrizas y ampulosas navegaciones,
movilizando el sostén cómodo de las corrientes airosas. Vagamente
diseñadas, nacientes,transportando el viento las intemperies a que dan
lugar las nebulosas conteniendo los aguaceros. Los copos de nieve
fecundos que caen minúsculos y lentos, de irregular volumen, cadentes
y ligeros en la caída somera sobre la superficie terráquea.
Blanqueando la sostenibilidad y la oscura tierra. Brillante su
descenso, luminoso el vaivén cíclico de la bonanza a que da lugar la
nevada. Flameando la intensa blancura en las cumbres elevadas, en la
conceptualidad climatológica en las encimeras montañosas; en las
laderas que ardientes con la humedad que inflama la combustión, al
derretirse la fría invernada sobre los laeros. Inyectan agua a los
veneros, a las subterráneas corrientes, a los ríos y arroyos, que
comunican las fluviales continencias hasta las correntias. Y el mar
prospero que inunda con su nivel la constancia pluviométrica de las
borrascas y las tormentas; como resultado y fruto de los temporales
que el clima inestable origina.
José Francisco. Córdoba. 2013
Estrena este día su rimbombante claridad otoñal, debutante con el
tiempo lluvioso; y los nublados pasantes, sustanciales, mojados.
Cargados de gaseosas inclinaciones, de clónicas nubecilllas en sus
colores cenicientos. Pulcras y elaboradas en los mejunjes
chubasqueros, los deshilachados filamentos con que asoman danzantes
sobre los cielos perpetuos; por encima de las cordilleras y los
valles. Preñando el aire como descendencia borrascosa. Como
elucubraciones paisajistas que dan a la atmósfera una pasajera imagen
populosa, densa en el aspecto silencioso.
Opacando el sol tras ellas, en sus nodrizas y ampulosas navegaciones,
movilizando el sostén cómodo de las corrientes airosas. Vagamente
diseñadas, nacientes,transportando el viento las intemperies a que dan
lugar las nebulosas conteniendo los aguaceros. Los copos de nieve
fecundos que caen minúsculos y lentos, de irregular volumen, cadentes
y ligeros en la caída somera sobre la superficie terráquea.
Blanqueando la sostenibilidad y la oscura tierra. Brillante su
descenso, luminoso el vaivén cíclico de la bonanza a que da lugar la
nevada. Flameando la intensa blancura en las cumbres elevadas, en la
conceptualidad climatológica en las encimeras montañosas; en las
laderas que ardientes con la humedad que inflama la combustión, al
derretirse la fría invernada sobre los laeros. Inyectan agua a los
veneros, a las subterráneas corrientes, a los ríos y arroyos, que
comunican las fluviales continencias hasta las correntias. Y el mar
prospero que inunda con su nivel la constancia pluviométrica de las
borrascas y las tormentas; como resultado y fruto de los temporales
que el clima inestable origina.
José Francisco. Córdoba. 2013